DOMINGO 29 / 14:45 hs.
“Zaramella trabaja con animación cuadro por cuadro de muñecos de plastilina o, como en el caso de El guante, con imágenes fijas de un actor luego animadas (lo que se llama “pixilación”), casi en solitario (al lado de él siempre está Silvina, su mujer), y sus films sólo pueden hacerse animados, lección que pocos comprenden. El estilo también se acopla al tema: los muñecos simples de Viaje a Marte contrastan con el elaborado trabajo de rostros de los episodios de El espejo tiene mil caras (a pedido de la cadena Nickelodeon). Hay un universo siempre luminoso, obsesión por el buen gusto y el detalle expresivo. Son films elegantes en su sencillez, donde hay un verdadero trabajo de depuración, de búsqueda de una emoción que eluda –en este campo es todo un desafío– el puro efectismo. Y una mirada sobre lo real que transforma lo cotidiano en otra cosa. Zaramella, además, es un pragmático y no un teórico. Esa falta de reflexión sobre la propia herramienta es saludable porque lo aparta de manierismos. Zaramella parece ser un futuro posible –y casi faltante– para el cine argentino: el del ejercicio de la imaginación pura desde una perspectiva humana y cómica.”
Leonardo M. D'Espósito
(Fragmento de la nota “¡Animados!”, sobre animación en el Bafici,
Revista El Amante, mayo de 2005.) |